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Neocolonialismo desde la alacena

April 22, 2013

El CEO de Nestlé declaró que “es un extremismo que el agua sea declarado un derecho humano” y “deba privatizarse para su comercio”. Al enterarse uno de este tipo de pretensiones se entiende que las alianzas que las transnacionales hacen con gobiernos para imponer reglas sobre los recursos naturales no son más que una nuevo forma de colonización de los pueblos (y si no lo creen tan sólo vean a Nestlé como un “socio” del gobierno federal de México en la “cruzada contra el hambre”).

Sin embargo este proceso de colonización no sólo involucra el agua ni a través de declaraciones. Basta recordar el derrocamiento y asesinato del líder libio, Gadaffi, el cual respondió a una “guerra por el agua” que es ya una realidad cotidiana aunque no cubierta por los medios de comunicación tradicionales. Otro ejemplo de esta formas de hacer la guerra es Bolivia donde se llevó a cabo otra batalla entre transnacionales imperialistas quienes, con ayuda de los gobiernos locales, lograron la privatización de los mantos acuíferos y hasta del agua de la lluvia, llegando al absurdo de prohibir la captación del agua de lluvia pues afectaba los intereses del capital extranjero.

Este proceso de colonización sobre los recursos naturales es discreto pero sumamente eficaz cuando al ver que las alternativas son pocas y a veces no son de todo asequibles. Los hábitos de consumo de la población están siendo moldeados de tal forma que les sea complicado abstraerse de adquirir productos etiquetados y procesados. Incluso pesa sobre el consumista el estigma social que le impide recurrir a métodos tradicionales para la purificación del agua, para la producción de alimentos, para el reciclaje, el aprovechamiento, el ahorro y la solidaridad entre vecinos para generar microambientes saludables, con menos contaminantes y menos dependencia a las marcas comerciales.

También cabe destacar que las campañas de mercadotecnia hacen del consumo un acto puramente “personal” en el cual no importa nada más que la decisión del consumidor; le orillan a dejar de considerar factores ambientales y hasta de salud para lograr el acto satisfactorio de la adquisición del producto. Una especie de hedonismo mercantil donde el consumidor cree verse recompensado por el simple hecho de comprar.

Sin duda estamos ante un panorama donde el cambio de actitud es menester para evitar que empresas, como Nestlé y otras tantas, dejen de considerar al consumidor como un colonizado obediente.

2 Comments leave one →
  1. miguel angel permalink
    April 23, 2013 12:22 pm

    Mientras estemos en este modelo económico, los políticos serán únicamente los administradores de los negocios de los dueños del dinero, para eso han sido “educados” en las mejores escuelas del mundo capitalista, para que apliquen los patrones de desarrollo que mejor beneficie a sus intereses.
    Por otro lado, a los políticos (creo que de la mayor parte del mundo), les interesa llegar al poder no solo para beneficiar a los barones del capital, sino para volverse ricos saqueando las arcas de la nación, ya que saben que mientras sirvan a sus patrones, estos no cuestionarán su proceder pues no es su dinero del que se apropian.

  2. amadore permalink
    May 29, 2015 6:14 am

    Malo el empresario q impone reglas donde no tendría cabida, lamentable q existan seres. Con tan lo o cerebro y engañen a la gente, casos como el de Pepsi o y Coca cola q secan los mantos acuiferos perjudicando a millones de ciudadanos bajo el amparo y defendidos por los mediocres gobiernos en fin, lamentable comentario de ese Creó, saludos

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