Skip to content

¿La revolución habla mexicano?

May 22, 2011

Ahora sabemos que la revolución ya no sólo se habla en lenguas árabes sino también en castellano. La estructura de un sistema de gobierno que se sustenta en proteger al capital antes que a las personas que lo alimentan inevitablemente dejará fuera del esquema a cientos de miles de otras personas. Estas serán quienes manifiesten el desacuerdo y la falta de oportunidad de la forma en cómo sus condiciones se lo permitan, el primera paso es usando su persona como objeto de manifestación para luego agruparse con otros que comprenden el reclamo y exigen los cambios necesarios para cambiar una realidad colectiva.

España es el último ejemplo, aunque no es el único. No se debe perder de vista que este tipo de movilizaciones ya no son privativas de segmentos poblacionales que han sido castigados por generaciones de políticas capitalistas, ahora, hasta los “beneficiados” del “primer mundo” están inconformes por no tener cabida dentro de un sistema diseñado para la exclusión. No se pueden comparar las penurias de los indios cocaleros en Bolivia con los mileuristas españoles, por ejemplo, sin embargo las protestas de estos últimos confirman el fracaso del modelo que afecta a ambos grupos aparentemente sin relación alguna.

Son los “valores” de la clase media tradicionalista los que han impedido que las protestas se multipliquen en aquellos países donde los cambios estructurales son requeridos. En México la protesta no sólo es un concepto mal visto en la comunidad sino que es desalentada incluso en aquellos sectores vapuleados por el Estado. Las factores culturales son una barrera que la sociedad debe trascender para hacer patentes sus necesidades ante los gobiernos. La doble moral mexicana se expresa bajo la contradictoria alabanza por las protestas en Egipto, Libia, España y la constante descalificación de las luchas sociales en el propio país. Desde ese olimpo de la comodidad es muy sencillo para una clase media que muere de hambre (y de otras causas endémicas) sugerir que basta “trabajar” para que se superen las circunstancias adversas que poco o nada tienen que ver con lo laboral, sino con cada uno de los elementos que componen a un Estado. Pero tampoco se trata de reducir el debate a los términos de esos personajes pues lo dicho quedaría en lo panfletario que no trata los problemas de fondo.

Las salidas artificiosas a la problematica social son adoptadas como soluciones maravillosas para los opositores de la protesta social. Es por ello que pactan, dialogan se alían, o simplemente niegan la realidad, para redundar sobre una postura pero no sobre soluciones.

La revolución en México comenzará cuando la persona de Chiapas proteste por lo que ocurre con su semejante de Nuevo León, o cuando el capitalino se manifieste por su semejante de Tamaulipas. Romper con los esquemas regionalistas, y moralinos, será el precursor de un cambio que beneficie a todos por igual.

Advertisements
No comments yet

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: