Skip to content

Jorge Camil: El Titanic mexicano

August 6, 2010
by

Fri, 06 Aug 2010 02:54:24 -0500
<div><div class="col col1" readability="36">
<p class="s-s">i por segunda ocasión la película de James Cameron, y se me ocurrió que los mexicanos pasamos por una etapa de inocencia similar a la que vivieron las víctimas del <em>Titanic </em>antes del hundimiento. El imponente trasatlántico, supuestamente insumergible, se aproximaba lentamente al iceberg que iba a herirlo de muerte, pero horas antes del impacto los pasajeros, inconscientes de lo que se aproximaba, bailaban, reían, bebían champaña y se divertían. Aquí no puede pasar nada, pensaron seguramente las atractivas <em>flappers </em>que bailaban a ritmo de charleston en el salón principal. En México tampoco. ¿El gobierno? Sordo y absolutista. ¿Los políticos? Peleando encarnizadamente los jugosos puestos públicos y preparándose para <q>la grande</q>. Y los empresarios, obsesionados con las tasas de crecimiento, de cambio y de intereses. El resto de los mortales vamos al cine, y aguardamos la presidencial de 2012: nuestra única esperanza. En efecto, parecería que aquí no pasa nada.</p>
<p>Pero sí pasa. La directora de un centro de readaptación social (<q>Ceresos</q>, le llaman a estos engendros) de Gómez Palacio, Durango, regenteaba una partida de asesinos que salían por las noches a matar por encargo: 10 jóvenes laguneros por aquí, ocho más en un bar, y 17 en una fiesta de cumpleaños. ¿Por qué? Nadie lo sabe ni lo sabrá. Los despiadados asesinos salían no solamente con permiso de la directora, sino con armas de los custodios y patrullas de la policía. La medida era genial. ¿Se imagina: quién iba a sospechar de prisioneros condenados y supuestamente <q>encarcelados</q> por delitos del fuero común en un estado vecino al de la escena del crimen? Así, la cárcel, donde vivían a sus anchas y con comodidades, se convertía en la más segura de las casas de seguridad.</p>
<p>La directora del hoy famoso Cereso número 2 (a ver quién compone un <em>narcocorrido </em>con ese nombre) es una mujer poco común. Además de dirigir y controlar lo que resultó ser una eficiente escuela del crimen con internado, convenció al incauto gobernador de Durango, que parece haber entregado la plaza, para que la designara Mujer del Año 2010. (He buscado inútilmente el discurso de premiación. ¡Debe ser una joya!)</p>
<p>Por otra parte, Diego Fernández de Cevallos, uno de los más prominentes políticos del partido en el poder, lleva más de dos meses secuestrado y el gobierno, <q>obedeciendo los deseos de la familia</q>, ha renunciado a su obligación de perseguir el delito. No obstante, en días pasados alguien (¿curándose en salud?) especuló con ligereza en la Cámara de Diputados que de ser un <q>secuestro político</q> quizá el gobierno debiera pagar el rescate, fijado por los secuestradores en 50 millones de dólares. ¡A qué hemos llegado!</p>

</div></div>
Fuente: Jorge Camil: El Titanic mexicano

No comments yet

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: